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¿Resignación? Supéralo así

Muchas personas viven con la arraigada creencia de que viven según un guión que se repite y que, por tanto, adquiere el carácter de una mala suerte congénita o que, si no se repite, todavía debe producirse de una determinada manera: una predestinación que muchas veces toma la forma de resignación. La idea de que cada uno tiene su propio destino es, con mucho, una idea antigua y profunda, que tiene sus raíces en los albores de la humanidad. En su núcleo original está la idea de que la semilla debe dar su fruto, cueste lo que cueste, y ese será su cumplimiento. Pero puede convertirse en algo muy diferente, en una especie de maldición que llamamos precisamente resignación: mi destino es este, no hay nada que hacer para cambiar las cosas. pero este ciertamente no fue el envío original del término destino …

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Desafía tus propias profecías y supera la resignación

En realidad, el problema real no es equivocarse siguiendo el propio camino, es equivocarse en el camino, es decir, seguir un destino ya marcado y decidido por otros. Además, la “libertad del futuro” se percibe hoy como una necesidad primordial de cada uno de nosotros: debemos saber que nuestros asuntos no tienen que ir necesariamente en un solo sentido, sentir que todo sigue en juego y que todavía podemos cambiar. Qué es esto. Necesitamos urgentemente este sentimiento. Y es una necesidad saludable si se pone al servicio de nuestra evolución espontánea. Por lo tanto, si bien es cierto que el sistema social tiende a estandarizarnos y empujarnos hacia vidas “previstas y predecibles”, cada uno de nosotros puede equilibrar estas influencias externas. El paso principal es comprender que son el resultado de patrones mentales que hemos absorbido. Es una forma de pensar sobre nosotros mismos, fruto de mil influencias, que se han condensado y cristalizado en nosotros, para “concebir” – y por tanto producir – un determinado destino. No solo están los que sufren porque las cosas siempre terminan de la misma manera, sino también los que están enfermos porque, quizás desde pequeños, se han preparado para jugar un papel ya determinado. Y también hay quien sufre porque siente que, haga lo que haga y elija, no ha actuado y elegido personalmente: fue otra persona, pero no sabe quién.

Respeta y vive el presente

Para cambiar esto resignación existencial es necesario aprender un Vive en el presente: no debemos “preguntar” qué estamos haciendo, más aún cuando se trata de temas como el amor, la amistad y la realización personal, para redimir lo que salió mal en el pasado. Es decir, no podemos esperar que el presente, que en sí mismo tiene sus dificultades, asuma lo que no le corresponde: hoy es hoy, y tiene derecho a no ser exprimido más allá de lo que puede dar. La forma en que tratamos el presente coincide con la forma en que nos tratamos a nosotros mismos: por eso será bueno cuidarlo y respetar lo que realmente nos puede dar.

Sé generoso contigo mismo y la resignación será un recuerdo

Y aquí está el segundo movimiento: debemos actuar no sólo en el presente sino “para” el presente, es decir, con gratuidad. No se puede vivir algo “con la condición de que” devuelva exactamente lo que tenemos en mente. Nunca te preguntes: “¿Vale la pena?”; o: “¿Quién me obliga a hacerlo?”. Lo que se necesita es una motivación sincera y generosa hacia la vida, sin cálculos. “He invertido mucho en esta historia de amor” se dice a menudo cuando una relación entra en crisis. Bueno, si está en crisis, quizás sea precisamente porque se está haciendo una inversión, es decir, se aplica la solicitud de un ingreso, quizás incluso con miras a intereses. Esto no significa, por supuesto, que no debamos tener nuevas ideas, pero que no deben redimir, vengar ni compensar. Deben ser lo que son. Solo así lo que sucede es espontáneo, auténtico, libre y sienta las bases para que sean las cosas futuras.

Vuélvete más elástico y cambia los patrones

Si quieres que la vida sea diferente de lo que esperas, tienes que ser el primero en cambiar el juego. Recuerde que el futuro se vuelve predecible bajo una condición: los mismos patrones de pensamiento implican las mismas actitudes y los mismos resultados. Así que no te pongas rígido con un comportamiento orgulloso o estereotipado: sé resistente. Y busca otras formas, si ves que las cosas salen de la forma habitual. La rutina, hermana del resignación es un camino conocido: si lo tomas, te lleva al lugar habitual. Así que haga todo lo posible para que el estrés de la vida diaria no abrume su libertad de pensamiento y acción. El término rutina proviene del francés routier, que significa: alguien que (ya) conoce el camino. Bueno, si no lo sabemos, pueden suceder cosas nuevas.

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