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Energía solar desde el espacio: la NASA financia un proyecto de planta de energía fotovoltaica espacial

Han pasado décadas en la Tierra fatiga que las fuentes de energía limpia pueden tomar el control de los combustibles fósiles. Además de los incuestionables intereses en el campo de la limpieza energía no renovableLas fuentes de energía alternativas se citan a menudo como no ser competitivo y no para producir volúmenes de energía de tal manera que las necesidades del mundo puedan ser satisfechas plenamente, ya que están fuertemente influenciadas por las condiciones climáticas y ambientales.

Energía solar desde el espacio: la NASA financia un proyecto de planta de energía fotovoltaica espacial

Hace años se pensó en la posibilidad de “coleccionar” ella energía solar directamente en el espacio a través de satélites enviados a la órbita precisamente para realizar esta función. En el espacio teóricamente no habría límites ni cuantitativa, la recolección podría hacerse durante 24 horas consecutivas ya que no hay variación entre el día y la noche, ni cualitativa, ya que la intensidad de la luz no se ve disminuida por los gases presentes en la atmósfera.

El problema es sobre todo de naturaleza económica y de viabilidad: la posibilidad de enviar esta energía recogida en el espacio a la tierra parecía costosa y poco práctica.

Últimamente, gracias al ex ingeniero de la NASA John Mankins, el proyecto parece estar en la fase de despegue, ya que habría desarrollado un sistema que reduciría significativamente los costos. Esto, ha sido puesto al timón de un proyecto de la Artemis Innovation Managementfinanciado por la NASA, que consiste en la construcción de un estación de satélite puesta en órbita en el espacio.

Una característica fundamental de esta planta de energía es que tiene una diseño inspirado en la naturaleza (biomimética), similar a los pétalos de las flores. Estos estarían entonces cubiertos con pequeños espejos de película delgadapara que puedan ser fácilmente curvadas para dirigir la luz directamente a las células fotovoltaicas.

Posteriormente, la energía almacenada sería transformado en microondas y transmitido a la tierra. El satélite estaría posicionado a tal distancia de la tierra que nunca estaría en la sombra y aprovechar al máximo la energía solar.

El potencial de tal proyecto parece enorme, ya que estamos hablando de la producción de miles de megavatios a flujo constante. El costo inicial, que es indudablemente elevado, podría llegar a ser insignificante en el futuro en comparación con los enormes beneficios potenciales.

El NASA está financiando actualmente un prototipo a pequeña escala para ser enviado a la órbita cerca de la Tierra, para probar la efectividad real de este proyecto. Si todo va bien, los satélites a gran escala deben ser enviados lo antes posible.

Seguiremos la evolución del proyecto, nos parece interesante.

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