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El hombre en el río, el hombre en el río

Esta es la historia de un proyecto, El hombre del río, la historia de dos almas, James y Clodia, y su loca idea de viajar lentamente por los ríos de Europa desde Londres a Estambul a cero euros.

El hombre en el río, el hombre en el río

Giacomo De StefanoTiene 44 años, es un hombre alto de casi dos metros, buenos ojos y los pensamientos claros de aquellos que conocían las comodidades y decidieron salir de ellas. Piamontés de origen, del Valle de Aosta por formación y del Véneto por adopción, vive en Venecia desde hace 25 años, cinco de ellos en la laguna. en un barco que se ha convertido en su hogarel Brancaleon.

ClodiaElla es mucho más joven, mide 5,6 m de largo y es su preciosa compañera. Construido por Roland Poltock, un maestro inglés del hacha, tiene la gracia de un barco vikingo y la fuerza de los barcos de los pescadores escoceses de las Islas Shetland.

James y Clodia. Un hombre y su barco. Deslizándose silenciosamente a lo largo de los ríos de Europa, de Londres a Estambul, del Támesis al Rin, a lo largo del Danubio hasta el Cuerno de Oro. Los dos juntos tocan 15 países.

La tenacidad es la de quien persigue un sueño: viajar.por medios justos’.por medios honestos, que no afectan a los recursos del planeta y uno en particular aguala madre de las civilizaciones. Un viaje emprendido para allanar el camino para una turismo sosteniblepara dar un paso atrás y repensar nuestra forma de vida.

¿Por qué el río? ‘Los ríos de Europa son fundamentales para todos nosotros – explica James – y ya nos han dado mucho y mucho más que pueden darnos, pero nosotros también debemos darles algo (…).Los ríos pertenecen a diferentes naciones pero al cruzarlos sientes que son un solo país. Una autopista líquida, una Europa unida, unida al agua, la misma agua que pulsa en nuestro interior, y que es una fuente de alimento para nuestros cuerpos”..

El viaje de James y Clodia es mal equipado. Sólo hay una vela, una brújula, unas cuantas cuerdas, un cuchillo y algunas otras herramientas. Pero es un viaje lleno de emociones y relaciones. Porque en los 5.200 km que enfrentan juntos, día tras día, hay muchos rostros e historias que se cruzan. De los hombres y mujeres que viven a lo largo de los ríos. Pero también son amigos, conocidos, socio que proporcionan medios e ideas.

Todo gira en torno a la “economía del regalo”, la gratuidad y el recibir sin pedirlo. Para mantener una relación de lealtad con los ríos, Giacomo decidió viajar con un presupuesto de cero euros. Un principio no siempre fácil de seguir, tanto que a veces… se ve obligado a trabajar para poder conseguir un plato caliente…. Sin embargo, mucho más a menudo son las personas que conoce las que le dan comida, ropa, herramientas.

A veces Giacomo y Clodia viajan en condiciones climáticas adversas. Entonces las velas deben ser retiradas rápidamente o de lo contrario se rompen y atracan en un lugar seguro.

Un viaje de 5.200 Km. tiene su imprevisto. Giacomo lo sabe. Cuando, en 2010el proyecto comenzó. El hombre del río la intención era llegar a Estambul en 6 mesesde abril a septiembre. Pero el La naturaleza enseña que hay un tiempo para todo.

El 13 de abril de 2010 Giacomo deja Londres y después de 176 km llega a Ramsgate, donde un virus le obliga a detenerse. Arriesga su vida y los meses de convalecencia le llevan a replantearse el viaje de una manera diferente, con una preparación física y mental más consciente y con la intención de extender su viaje a los demás.hombres en el río‘.

Así que un Se reinicia en mayo de 2011 con Clodia de Ramsgate, escoltada por Tamti que, por curiosidad o por afecto, lo alcanza, lo flanquea y lo ayuda.
En los días pasados a bordo de Clodia con Giacomo, Me di cuenta de que ese viaje es lo más cercano a la vida‘, dice Carlos.

Después de 2.400 km Giacomo y Clodia llegan a Budapest. Y se detienen a esperar el momento adecuado para salir. Vuelven a desplegar las velas el 9 de mayo de 2012. El 27 de septiembre James llegó a Estambul. El viaje que inicialmente se suponía que iba a ser de seis meses se ha convertido en dos años y medio.

Viajar lentamente le permitió descender, en lo más profundo de su ser, entre recuerdos y pensamientos asentados en una vida. Y el agua tranquila, maternal y reflectante se convierte en el espejo en el que se ve el alma. Y la de los demás.

Giacomo siempre ha mantenido un blog de su experiencia, un cuaderno de bitácora en inglés que todo el mundo puede leer y en el que encontrar inspiración para otros viajes: manontheriver.com

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