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Descansa tu mente estresada

El cerebro humano no es un almacén que almacena y acumula todo: los recuerdos se seleccionan y se fijan gracias a una memoria emocional que se construye a lo largo del tiempo, evolucionando y sacando a la luz sólo lo que tiene un significado existencial. No es la cantidad, sino la calidad de la memoria y los recuerdos lo que cuenta. Para mantener viva esta facultad, para sacarla cada vez más a la luz, no es necesario el entrenamiento, los ejercicios mnemotécnicos y otros esfuerzos de gimnasia mental que sólo enfatizan la memoria menos útil e importante a expensas de la “emocional”. En cambio, necesitamos experiencias diferentes, como la que proponemos con este ejercicio. Cuando nos relajamos, el organismo activa una serie de respuestas beneficiosas a gran escala y la mente se “posiciona” en un territorio diferente.

Intenta hacer este ejercicio una vez a la semana
Acuéstese cómodamente y cierre los ojos. Empieza a orientar tus sentidos al entorno, presta atención a los estímulos presentes: sonidos, ruidos, voces… No dependen de ti, no puedes influenciarlos… Diviértete divirtiéndote viéndolos, aislándolos uno por uno… Ahora dirija su atención a los estímulos internos, que vienen de su cuerpo acostado, apoyado, apoyado… Siente la superficie de apoyo, los puntos de contacto… Presta atención a estos puntos en particular, siendo cada vez más consciente de ellos…

…cada vez más conscientes de ellos, de su cuerpo, acogidos por la superficie de apoyo… Tu cuerpo respiratorio. Concentra tu atención en tu respiración, lentamente volviéndote más consciente de ella… El aire que entra y sale, la expansión cuando entra, el dulce abandono cuando sale… Observar durante mucho tiempo esta onda interna, percibir este estado… …y lentamente comienza a transformar cada sensación en una imagen…

…Dar forma a una imagen agradable que siga el ritmo de tu respiración, hacerla crecer en tu mente, enriquecerla, observarla durante todo el tiempo que quieras. Una imagen que sigue el ritmo de tu respiración, que está en sintonía con tu cuerpo, sostenida, acogida… Luego, lentamente deja que la imagen se desvanezca, se disuelva… Lentamente comienza a mover de nuevo lentamente las diversas partes del cuerpo, estirándote. Finalmente abres los ojos, te levantas lentamente y reanudas tus actividades diarias.

Los efectos que se obtienen

– Los movimientos se reducen drásticamente;

– Reduce el gasto de oxígeno hasta un 16% (durante el sueño sólo baja un 8%).

– Reduce el ritmo cardíaco.

– Aumenta la circulación sanguínea y la irrigación de los tejidos: el cuerpo distribuye el oxígeno en la sangre más eficazmente.

– Los músculos se relajan y eliminan el ácido láctico.

– La presión sanguínea está cayendo.

РReduce la ansiedad y el estr̩s.

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