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La expresión inglesa “Cognición cognitiva” no tiene un equivalente perfecto en portugués, pero se trata de la forma cómo la ropa que usamos afecta nuestros estados mentales.

Puede parecer, a primera vista, un inutilidad o inutilidad, pero “cognición encerrada” es una rama científica que surge de un campo ya estructurado llamado Cognición incorporada, es decir, cognición encarnada, lo que básicamente significa que todo nuestro cuerpo, no solo la mente, piensa.

Ciertamente, al ponerse un determinado atuendo, ya sea por modelado, color, tela, ya se ha sentido más cómodo, más seguro o más hermoso. Intuitivamente, esto demuestra que lo que usamos afecta nuestro comportamiento. Esto es lo que “cognición encubierta” busca entender, explica Positive Psychology News.

Cómo nos afecta la ropa

Los primeros estudios dedicados al tema nacieron en la Northwestern University, en Chicago (EE. UU.), Donde los investigadores comenzaron a investigar cómo la ropa afecta nuestros estados psicológicos y nuestras actuaciones. En sus “hallazgos”, estos estudiosos se dieron cuenta de que, intencionalmente, las personas eligen ciertas prendas para inducir acciones más favorables para ellos.

La ropa fue inventada por humanos con el funcionan para protegerlos de circunstancias adversas, como, por ejemplo, el frío. Con el tiempo, el papel de la ropa se ha vuelto variado y hoy son un verdadera expresión de la personalidad del usuario.

Los psicólogos cognitivos Hajo Adam y Adam Galinksy, de la Universidad Northwestern, examinaron los efectos reportados de las actuaciones de los investigadores que vestían una pieza específica de ropa o que fueron afectados por la ropa de otra persona, acuñando la expresión ycognición vestida para este fenómeno que captura el influencia de la ropa en nuestros procesos psicológicos.

Disfrazarse durante la pandemia

En tiempo de pandemia de Covid-19, puede parecer trivial pensar en la ropa. Pero, ¿cómo puede ayudarnos nuestro vestuario a llevar a cabo las actividades que tenemos que hacer, incluso en casa? Y aquellos que necesitan irse a trabajar: ¿cómo pensar en ropa que sea menos “infecciosa” y más fácil de lavar?

El primer grupo, que trabaja en casa, termina eligiendo un ropa cómoda. En general, esto suele ser un pijama. ¿Pero no permanecer en pijama todo el día sería una forma de permanecer en un estado de letargo y no hacer lo que nos propusimos hacer? ¿Podría ser que permanecer en pijama todo el día no evitaría el “giro clave” en nuestra cabeza que nos dice: ¿estás listo para hacer todo lo que hay que hacer hoy?

El segundo grupo, que necesita salir de casa para trabajar, tiene la primera preocupación protégete del virus. Teniendo en cuenta que, al regresar a casa, es necesario separar la ropa que estaba en la calle y lavarla, también es importante pensar en prendas cuyas telas sean más duraderas, resistentes y fáciles de secar, para que estén menos dañado con todo ese lavado extra.

Toda persona necesita conoce tu propio cuerpo para entender cómo interpreta tales mensajes. Hay quienes se quedan en pijama y trabajan productivamente; otras personas ya necesitan un ritual de cambio de baño de café para tener la sensación de que el día ha comenzado.

El punto es que, en las primeras semanas de encierro, todos tuvimos que adaptarnos por la fuerza a una nueva situación, que todavía no tiene una fecha definitiva para terminar. Sin embargo, Ya no podemos culpar a nuestra “novedad” de nuestra inercia mental y actitudinal.

La importancia de la rutina.

Por supuesto, tampoco, estamos viviendo días normales y, cognitivamente, esto nos afecta en varias áreas. No puede caer en la trampa de la productividad a cualquier costo, pero trate de establecer una rutina con horas para dormir, despertarse, comer, trabajar, leer, pasear al perro, etc. son fundamentales para nuestro bienestar en este momento.

Tal vez, pensar en “con qué ropa me voy” (incluso si es para la sala de estar o la cocina) puede ser una buena estrategia para haz los días más amigables para realizar cualquier actividad, sea la que sea.

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